24 de marzo, día de la memoria

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Hoy elijo la poesía, porque es el modo que encuentran las palabras para despertar a los cuerpos de la indiferencia. En el poema la memoria es activa y hace del saber del horror una lucha que no espeja. Dejo fragmentos de poemas de una gran mujer, poeta y militante argentina: Leonor García Hernando.

No dormiríamos en ese calor de lluvias

mórbidas

no descansaríamos en esa casa de familia donde las

sábanas se almidonaban y los postigos

Impedían la llegada de la luz

no hincaríamos las rodillas en el reclinatorio oscuro del

dormitorio bajo la imagen de la virgen española

dados alzados de una mesa, nos quitaron de esa

tarima de tablas hinchadas

para llevarnos a dormir en celdas de hotel con tragaluces

mínimos en lo alto de la pared

“qué reino nos quitaron como a un niño nacido

sin llanto tan desdichado como otro que vivió para tirar

sus días a los perros”

El paraíso era esa pesada orilla donde se

pudren los dátiles

este espejo de vestidos donde nos contemplamos desnudos

en el error ()

El día permanecería fijo

y la oscuridad era una bolsa de polietileno que nos

tapaba la boca

y en los estadios nos cortaban las manos

y la poesía era un poco de carne podrida, oscura de

moscas al sol

Tuvimos un tiempo de morir ()

La noche sería de lápices rotos en los estuches, de

lámparas pesadas como un rastrojero en el barro, un

celofán cubría las bocas

el escribiente tardaba en cerrar los envases de tinta de

pupitre

y todavía la sangre recibía una linfa de amapolas

un tiempo de catres tapiados

de almendras en un frasco cerrado

Mirá mi boca:

se deshace como azúcar en el agua

y la boca de aquellos a los que el agua les oprime las

rodillas ()

pero fuimos los mejores

porque la belleza ocupó totalmente nuestro corazón