El texto «La muerte de Freud» de la gran poeta Susana Villalba nos lleva a nombrar, a recorrer en primera persona ese trance imposible de decir y de contar.
Así la autora hace poesía con los nombres de los restos de un cuerpo que se ha ido corrompiendo para despedirse de la vida, los perros lo saben, ya no se acercan.
Y en ese último momento de transparencia, cuando todo está lejos y cerca a la vez, «El amor es el sonido de pasos en la niebla» y «ya nadie sueña».
Lo bello es dignificar el paso, el salto hacia lo indecible.
Majo