“Desayuno perfecto” es un cuento de palabras simples, con descripciones precisas de objetos y situaciones cotidianas ligadas a afectos familiares, respecto a un hecho universal y reiterado como es el desayuno. Escrito en segunda persona, se escucha una voz que ordena lo que la mujer debe y va a hacer. La inclusión de palabras japonesas, como «miso shiru» y otras, hacen a la idea de que estamos frente a una ceremonia protocolar cuando es un ritual doméstico generalizado y allí el alcance de la perfección es la muerte de la mujer.
Este cuento también podría leerse casi como un homenaje a “Un día perfecto para el pez banana” de Salinger desde la cercanía de los títulos hasta el final de los protagonistas. Aunque la autora ha aclarado en entrevistas que no pensó en ese cuento y que luego de haberlo publicado supo que Sylvia Plath, antes de matarse de ese mismo modo, le preparó el desayuno a sus hijos con mucho cuidado.
Alejandra Kamiya cuenta que cuando escribió ese cuento el germen primero fueron una estadísticas que leyó sobre el suicidio en Japón. Dicha estadística decía que los hombres se suicidan a la madrugada y a la noche y las mujeres al mediodía.
Gracias Dana por acercarnos en tu voz a esta gran autora y a este genial y crudo relato.
Majo