Dos mujeres que en el relato no tienen nombre, (mi suegra y la primera persona) se escuchan, se dejan afectar en sus vivencias de mujeres. Cuando se escucha, cuando resonamos con la inmensidad del otro, pasamos por el despojo, por el anonimato, por lo minúsculo que somos , solo ocupamos cuarenta centímetros cuadrados.
Abrazos y el cuento en mi voz.
Majo