Vuelvo al libro «El eco de mi madre» de Tamara Kamenszain. Vuelvo una y otra vez a esa poesía que sobrevino a la mudez de lo imposible de decir que el sufrimiento y el deterioro ocasionan. Hacen falta vueltas sobre las escenas, hace falta las voces de otrxs -Tamara no duda en citar a diversos escritores-, hace falta el silencio para hallar los ecos y a pesar de lo vivido, continuar.
Vuelvo, es otra vuelta, me detengo en otros fragmentos. Leo en voz alta envuelta en mis imágenes, también sostenida por las anecdóticas diferencias. Comparto esta lectura como un modo de pasar y así hacer pasado.
Gracias por la escucha.
Majo