«Arnaldo Calveyra. Un ser insólito. Un poeta. Un hombre sin edad y sin época. Una espiga que se balancea en los maizales a la espera de esa música antiquísima, contrastada con el lenguaje disruptivo del jazz en el piano de Chick Corea, por ejemplo. Así suena la poesía de este autor argentino en su libro “Maizal del gregoriano” editado recientemente por Adriana Hidalgo. Y en este sincretismo semántico donde el maizal de su provincia natal, Entre Ríos, se funde a una música que proviene del viejo continente, el gregoriano del siglo IV,»
Lluvia, el alivio del verano, cuando la tierra desesperada invoca al cielo su semen de agua. LLuvia del ensimismamiento del invierno. Lluvia que licua el ser, las posesiones, los títulos. Todo brilla en la lluvia, todo se pierde en la lluvia. Solo queda el silencio del nombre y el camino
Abrazos
Majo