Leo este poema «Antes y después de la catástrofe, cucarachas y poesía» en las primeras horas del día. Lo encuentro en las novedades que envía regularmente a sus suscriptores el sitio http://www.vallejoandcompany.com.
El título me atrae, cucarachas y poesía, ambas por fuera del mundo, ambas a la intemperie, ambas resistente al muro del lenguaje que oprime, ambas in-mundas. Temo a la velocidad de las cucarachas, a su enorme silencio que imperceptiblemente escucho Temo a su eternidad sin escritura que sobrevive toda catástrofe: las personales y las universales. (La vida es un laberinto de catástrofes por donde estamos invitados a pasar para contarlo) Les temo, me atraen, soy la primera en verlas, quizá porque el poema se amasa de la misma calaña. Les temo desde mis cuatro años, cuando sin saber de la muerte, ante el grito horroroso de mi hermano, asesiné indiferente a una ellas. La mal-dición llegó al instante. No había modo de no enterarse de la finitud , ni de la escritura.
Leo nuevamente el poema. Llega a mí el alivio; después del abismo, quedarán las letras, después de la partida del amado quedan las letras. Aunque no haya hombres ni mujeres, habrá poema. Las estrellas seguirán titilando también correrán las cucarachas. Lo vivo se sostiene en lo innombrable.
Majo
PD: no dejen de suscribirse a www.vallejoandcompany.com también encontrarán allí más poemas de Héctor Hernández Montecisnos, poeta chileno, nacido en 1979. El presente poema pertenece al libro «Debajo de la lengua» de dicho autor.