Las ruinas circulares cuento de Jorge Luis Borges

Te cuento que el 24 de agosto de 1899, nacía – en una casa porteña, sobre la calle Tucumán al ochocientos- Jorge Luis Borges. Hoy cumple, cumpliría, según como habitemos el tiempo y definamos la vida, ciento veinte años.

¿Cómo recordarlo en su fecha,  ya que las entrevistas están vedadas? ¿Recordar sus anécdotas, sus raíces, su compleja y tan «argentina» posición política? o  ¿ leer algo de su obra? y ¿qué entonces?.

Elijo  recordar y grabar el primer cuento que leí de este autor, allá por los comienzos de los ochenta, cuando rozaba mis quince años. Hasta ese momento, él para mí, era un hombre viejo, un escritor,  que solo conocía por una frase en la que se disculpaba por no saber aquello que en general no podía no conocerse (Futbol, Menotti, Vilas). Su frase : «Perdonen mi  ignorancia pero no lo conozco» , llegaba a mí como una linda provocación y un consuelo al no saber.  La profesora de castellano, la señora Josefina Cerolini, trajo copias del cuento «Las ruinas circulares» y del poema «Fundación mítica de Buenos Aires».  Escuchados en la voz de esa mujer,  me cautivaron.  Quizá porque en cada encuentro nos fundamos y a la vez toda fundación es mítica y debe ser perdida. Quizá porque la circularidad del cuento, me alcanzó el valor de los sueños,  la pregunta por el saber,  la imposibilidad de la absoluta autoría en la creación. Quizá porque mis sueños de hijos quedaron truncos. Quizá porque si el fuego no nos daña, no nos arremete, no nos arde, somos solos sombras. Es el sentir en el cuerpo, con el cuerpo, lo que nos salva de ser simples reflejos de los que nos soñaron.

Hoy entonces , le doy voz a ese cuento, como Josefina lo hizo para mí, así la vida sigue pasando.

Abrazos

María José Bozzone