«La locura de la luz», de Maurice Blanchot

A través del relato «La locura de la luz» publicado por primera vez en 1949, y definido por Derrida como una ficción jurídico literaria, Blanchot pone en escena el  siguiente acontecimiento: un cara a cara con la luz, un cara a cara con la ley, un cara a cara con el sistema. Un «yo» anónimo es objeto de una interrogación proveniente de la autoridad o de la ley, que le pregunta por la propia identidad (pregunta siempre policial)  y por el objeto de su relato: “Me solicitaron: Cuéntenos cómo ha pasado todo ‘exactamente’” , le exigen los médicos. Éstos médicos representantes de la vigilancia y omnipresencia del sistema (metamorfoseado en la luz) , interpelan la historia del narrador por medio de interrogaciones e imperativos: “decían, vaya a los hechos” , y fuera de la luz “no hay nada”.   Pero ese «yo» es un «yo» ha alumbrado la luz, que ha vislumbrado algo de la verdad  y contradicción del sistema. La luz , ese objeto que ha sido puesto como el  conocimiento (iluminación) , como poder supremo, sinónimo del bien, es interpelado en este texto. Por eso ante la exigencia de absoluta transparencia, ante la  demanda de saber todo del sujeto,  «nada de relato»,  solo el sostener el derecho a lo  no visible, a lo no sabido, a lo no dicho, al habla como fragmento.

Gracias Diana Babejuda por haberme llevado a tan bello texto

Majo

 

María José Bozzone